Los ataques de Qarachok marcaron el inicio de la escalada del Estado turco contra Rojava

Los ataques llevados a cabo en 2017 contra el monte Qarachok constituyeron un punto de inflexión clave en la escalada militar del Estado turco. Estos ataques fueron percibidos como un intento directo de poner fin a la revolución de Rojava y socavar las bases de su continuidad. Nueve años después, esta situación —aunque con diferentes formas— continúa, junto con los esfuerzos de los kurdos por preservar sus logros en el marco de una nueva constitución siria.

Los ataques de Qarachok marcaron el inicio de la escalada del Estado turco contra Rojava
Los ataques de Qarachok marcaron el inicio de la escalada del Estado turco contra Rojava
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Los ataques de Qarachok marcaron el inicio de la escalada del Estado turco contra Rojava
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Los ataques de Qarachok marcaron el inicio de la escalada del Estado turco contra Rojava
25 April, 2026   09:45
Dosier

Según fuentes políticas y militares del norte y este de Siria, tras el inicio de la Revolución de Rojava el 19 de julio de 2012, el Estado turco tomó medidas para socavar sus logros, apoyando a diversos actores —principalmente a mercenarios de ISIS— y utilizando sus servicios de inteligencia.

A medida que la resistencia popular se expandía y los distintos componentes del norte y este de Siria se unían, lograron frustrar diversos planes destinados a desestabilizar la región. Ante esto, el Estado turco optó por la intervención militar directa. La señal más evidente de esta estrategia se observó en el ataque aéreo contra el monte Qarachok el 25 de abril de 2017.

Detalles de la noche del ataque

El 25 de abril de 2017, exactamente a las 02:00, el cuartel general del Comando de las Unidades de Protección del Pueblo (YPG) y las Unidades de Protección de las Mujeres (YPJ), ubicado en el monte Qarachok, cerca de la ciudad de Derik, en Jazira, fue objeto de un ataque aéreo a gran escala llevado a cabo por 26 aviones de guerra turcos.

El ataque tuvo como objetivo una zona que albergaba múltiples instalaciones militares y de medios de comunicación. Entre los lugares alcanzados se encontraban el Centro de Medios de YPG, la emisora de radio “La Voz de Rojava”, una imprenta y otras instituciones militares y de servicio.

Según un comunicado del centro de prensa de la organización, en el ataque murieron 20 combatientes de YPG y YPJ, así como corresponsales de guerra del centro de prensa, mientras que otros 18 combatientes resultaron heridos.

Entre los caídos se encontraba también Rustam Zidan (Muhammad Khalil), un destacado comandante de YPG que había desempeñado un papel importante en las batallas contra los mercenarios de ISIS en los frentes de Raqqa, considerados en ese momento como uno de los principales bastiones del grupo.

Los ataques del Estado turco buscan apoyar a los mercenarios de ISIS

Numerosos políticos y analistas señalaron que el momento del ataque no fue casual, sino que estaba vinculado a un intento de influir en el curso de la guerra y aliviar la presión sobre los mercenarios de ISIS.

El ataque tuvo lugar en un momento extremadamente sensible, cuando las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF) estaban logrando avances significativos sobre el terreno durante la operación “Ira del Éufrates” para liberar Raqqa, estrechando el cerco sobre ISIS en las ciudades de Tabqa y Raqqa.

En un comunicado oficial, las SDF afirmaron que el objetivo del ataque era obstaculizar el progreso de las operaciones militares contra ISIS y debilitar la coordinación en curso con la Coalición Internacional, creando confusión sobre el terreno.

Reacción pública

Tras conocerse la noticia del bombardeo, se produjo una ola generalizada de indignación en el norte y este de Siria. Convoyes formados por kurdos, árabes y asirios, entre otras comunidades, se dirigieron al monte Qarachok para condenar el ataque.

Decenas de miles de personas también salieron a las plazas y avenidas principales, coreando consignas para condenar el ataque y exigiendo la imposición de una zona de exclusión aérea para proteger la región de nuevos bombardeos.

Durante la visita al lugar del ataque del comandante en jefe de las SDF, Mazlum Abdi, junto con una delegación de la Coalición Internacional, los habitantes de la región expresaron su indignación por el silencio de la comunidad internacional y responsabilizaron especialmente a Estados Unidos y a la Coalición por no adoptar medidas disuasorias, teniendo en cuenta la pertenencia de Turquía a la OTAN.

En el mismo contexto, un total de 23 partidos políticos y organizaciones de la sociedad civil —incluidos el Partido de la Unión Democrática (PYD), el Partido de la Unión Siriaca, el Partido Democrático Kurdo de Siria y Kongra Star— presentaron solicitudes oficiales a la Coalición Internacional para establecer una zona de exclusión aérea sobre Rojava con el fin de proteger a la población civil de los repetidos ataques aéreos.
Desde entonces, este aniversario se ha convertido en un día nacional para el pueblo de Rojava, conocido como el "Día de los Mártires".

Los ataques directos del Estado turco contra Rojava
Estos ataques pueden considerarse el preludio de una campaña más amplia lanzada por el Estado turco contra Rojava, en paralelo con las operaciones militares contra los mercenarios de ISIS.

Nueve meses después del ataque al monte Qarachok, el 20 de enero de 2018, comenzó la intervención militar terrestre para ocupar la ciudad de Afrin.

Posteriormente, el 9 de octubre de 2019, fueron ocupadas las ciudades de Serêkaniyê y Girê Spî, lo que dio lugar a una serie de crímenes y violaciones a todos los niveles, incluidos asesinatos, secuestros, desplazamientos forzados y cambios demográficos.
La guerra de drones.

Entre 2020 y 2023, el Estado turco pasó a una nueva fase centrada en el uso de drones para atacar a líderes revolucionarios. Esto ocurrió tras la relativa paralización de las ofensivas terrestres debido a acuerdos internacionales (Rusia-Turquía y Estados Unidos-Turquía).

El Estado turco dirigió sus ataques contra figuras militares y políticas destacadas en Rojava. Entre ellas se encontraba Jiyan Tolhildan, comandante en jefe de las Fuerzas Antiterroristas (YAT), quien murió el 22 de julio de 2022 en Qamishlo.

También fue objetivo Karker Tolhildan, uno de los fundadores y comandantes de las Fuerzas de Liberación de Afrin, quien murió el 10 de junio de 2023 en Shahba.

Imponer la realidad del desplazamiento
Entre 2023 y 2025, los ataques del Estado turco se ampliaron aún más, pasando a dirigirse contra infraestructuras civiles y públicas en toda Rojava, incluidos molinos, silos de grano, estaciones de bombeo de agua, redes eléctricas —especialmente la central eléctrica de Suwaydiya—, así como instalaciones petroleras.

El objetivo de estas acciones era socavar económicamente el proyecto de la Administración Autónoma y forzar a la población a emigrar, privándola de sus medios de subsistencia.
Un día de renovación del compromiso: el "Día de los Mártires"

Hasta hoy, los ataques turcos siguen un modelo descrito como "guerra híbrida", que combina la guerra psicológica basada en amenazas de nuevas ocupaciones, el apoyo a partidos contrarios al proyecto de Nación Democrática y operaciones de inteligencia destinadas a dañar el tejido social de la región.

El 25 de abril, aunque evoca recuerdos dolorosos para el pueblo de Rojava, también se considera un día para renovar el compromiso con la resistencia frente al genocidio, recordando los sacrificios de los mártires de la Revolución del 19 de julio bajo el nombre de "Día de los Mártires".

ANHA