El desplazamiento forzado continúa debido a los crímenes y el asedio en Suwayda

Suwayda sigue sometida a un asedio ininterrumpido desde el 13 de julio, en un contexto de suspensión total de los servicios básicos y desplazamiento forzado masivo de más de 170.000 personas. La región sufre la paralización del transporte y la destrucción sistemática de infraestructuras y servicios esenciales.

El desplazamiento forzado continúa debido a los crímenes y el asedio en Suwayda
2 August, 2025   13:36
Newsdesk

A pesar de la relativa calma militar en los alrededores de Suwayda y su zona rural, la situación humanitaria continúa deteriorándose, sin que las autoridades oficiales ni los organismos internacionales adopten medidas efectivas para detener las violaciones continuas contra la población civil.

La ciudad de Suwayda permanece sitiada por las fuerzas del Gobierno de Transición desde el 13 de julio, lo que ha provocado el colapso total de los servicios básicos y ha agravado la crisis humanitaria.

Según informa un corresponsal de ANHA, los servicios públicos han sufrido un deterioro drástico: el suministro eléctrico no supera las dos horas diarias, 98 pozos de agua subterránea han quedado completamente inutilizados y la principal estación de bombeo de los pozos de Thaala fue destruida e incendiada.

La ciudad también padece una grave escasez de alimentos. La afluencia de personas desplazadas desde pueblos afectados ha generado largas colas frente a las panaderías. Los molinos de Umm al-Zaytoun siguen sin funcionar y la harina solo llega de forma intermitente a través de organizaciones internacionales y donaciones de entidades extranjeras.

La situación de los desplazamientos internos sigue empeorando. Según estimaciones de la ONU, hay más de 170.000 personas desplazadas en Suwayda. La mayoría reside en refugios temporales o en casas de familiares, pero la ayuda humanitaria cubre menos del 5 % de sus necesidades.

Sobre el terreno, la población no puede regresar a más de 30 localidades bajo control de grupos armados vinculados al Gobierno de Transición. Continúan los saqueos y la destrucción de infraestructuras. El suministro de combustible sigue bloqueado, paralizando el transporte, y las carreteras principales y secundarias permanecen cerradas desde el inicio del asedio.

ANHA