El discurso de odio en Siria amenaza el tejido social

El discurso de odio representa uno de los desafíos más peligrosos que enfrenta hoy la sociedad siria, ya que amenaza lo que queda del tejido social y socava cualquier oportunidad real de paz, estabilidad y convivencia. Las experiencias internacionales confirman que enfrentar este tipo de discurso no es un lujo político o mediático, sino una necesidad urgente para proteger a las sociedades de caer en la violencia y la fragmentación.

El discurso de odio en Siria amenaza el tejido social
7 February, 2026   11:10
Newsdesk

En los últimos tiempos, Siria ha sido testigo de un alarmante aumento del discurso de odio y la retórica sectaria, tanto en los medios tradicionales como en las plataformas de redes sociales, en medio de advertencias de organismos de derechos humanos y de las Naciones Unidas sobre las graves repercusiones de este discurso en la paz civil y en el futuro de la convivencia entre los distintos componentes de la sociedad siria.

Según informes internacionales, el discurso de odio no es simplemente una expresión verbal ni una opinión política extrema; se considera una herramienta peligrosa que precede a la violencia y se utiliza para justificar la exclusión y la discriminación. En etapas avanzadas, puede derivar en conflictos sangrientos y graves violaciones de derechos humanos.

El discurso de odio se define como cualquier expresión o narrativa que ataque a un grupo o categoría social por motivos religiosos, sectarios, étnicos, políticos o regionales, con el objetivo de incitar al odio, al aislamiento o a la discriminación. Entre sus manifestaciones se incluyen, por ejemplo, las incitaciones dirigidas contra los habitantes de Damasco.

En Siria, las raíces de este discurso se remontan a los largos años de guerra y a las divisiones políticas y militares, así como a las políticas arraigadas del régimen baazista durante su periodo de gobierno.

Varios factores han contribuido a la propagación de este discurso, entre ellos: la ausencia de una gobernanza efectiva y de una representación real de los sirios en la administración del país, lo que perpetúa el conflicto y la multiplicidad de fuerzas armadas enfrentadas; la instrumentalización de las identidades religiosas y sectarias en la lucha política; la debilidad de las instituciones de justicia y rendición de cuentas y el dominio de un solo partido sobre lo que queda de ellas durante la fase de transición; así como el uso de los medios de comunicación y las redes sociales como herramientas de movilización e incitación.

Especialistas consideran que el frágil contexto social, económico y de seguridad en Siria ha proporcionado un terreno fértil para la expansión de este tipo de discurso, que a menudo se formula en un lenguaje de traición, takfir (excomunión) o deslegitimación del otro.

Los acontecimientos sobre el terreno demuestran cómo la retórica sectaria puede transformarse en violencia generalizada. La costa siria fue escenario de ataques sangrientos que se cobraron la vida de alrededor de 1.500 personas en pocos días, la mayoría civiles. En el sur, las olas de enfrentamientos en Suweyda y su periferia provocaron cientos de muertes y el desplazamiento de un gran número de habitantes. Los ataques recientes y aún en curso contra el norte y el este de Siria también han puesto fin a la convivencia entre los distintos componentes sociales.

Actores que alimentan el discurso incendiario
El discurso de odio no se limita a un solo actor; múltiples partes participan en su producción, incluidas fuerzas políticas y militares que utilizan la retórica sectaria para movilizar a sus seguidores —encabezadas por el Gobierno de Transición—, plataformas mediáticas poco profesionales que promueven narrativas excluyentes, así como cuentas digitales organizadas y plataformas que difunden incitación y división con respaldo externo alineado con sus intereses, especialmente Turquía. A ello se suma la ausencia de políticas claras por parte de las distintas autoridades para exigir responsabilidades a quienes promueven el odio.

Informes de derechos humanos indican que la impunidad ha fomentado un uso cada vez mayor de este discurso, sin tener en cuenta su impacto a largo plazo en la sociedad.

Repercusiones en la sociedad siria

El discurso de odio en Siria ya no es solo un fenómeno lingüístico o mediático; ha tenido un impacto directo en la realidad sobre el terreno, con el registro de incidentes de violencia de carácter sectario y regional, además del aumento del miedo y la desconfianza entre los distintos componentes sociales.

Entre las consecuencias más peligrosas de este discurso se encuentran: la profundización de las divisiones sociales y la erosión de la confianza entre los sirios; la justificación de la violencia y la venganza colectiva; el aumento del sentimiento de amenaza o marginación entre minorías y sectas; y el debilitamiento de las perspectivas de reconciliación nacional y construcción de la paz.

Observadores advierten que continuar por este camino podría conducir a una fragmentación social a largo plazo que sería difícil de reparar incluso después del fin del conflicto militar.

Lecciones de otros pueblos: cuando el discurso se convierte en tragedia

La experiencia siria no es una excepción. La historia reciente ofrece ejemplos claros de las consecuencias del discurso de odio:

1. Ruanda (1994): Los medios incendiarios desempeñaron un papel central en la incitación al genocidio, donde el discurso de odio allanó el camino para el asesinato de cientos de miles de personas en pocos meses.

2. Irak tras 2003: La retórica sectaria alimentó la violencia comunitaria, dando lugar a años de atentados, enfrentamientos y profundas divisiones sociales.

3. Líbano durante la guerra civil: El discurso sectario consolidó las divisiones entre comunidades, dejando efectos duraderos en la vida política y social hasta hoy.

4. Bosnia y Herzegovina: El discurso de odio precedió a masacres masivas y contribuyó a la fragmentación de la sociedad y a la destrucción de la idea de convivencia.

Estas experiencias demuestran que ignorar el discurso de odio en sus primeras etapas suele conducir a desastres humanitarios difíciles de contener posteriormente.

¿Cómo enfrentar el discurso de odio en Siria?

Enfrentar este discurso —para evitar mayores repercusiones sobre la sociedad siria en todos sus componentes, cerrar el camino a la desintegración social y preservar la convivencia y la paz civil— requiere una responsabilidad compartida entre las autoridades, los medios, la sociedad y los individuos. Este es un paso fundamental para construir un futuro basado en la justicia y la convivencia, no en la exclusión y el odio.

Las responsabilidades gubernamentales incluyen trabajar para promulgar y aplicar leyes que criminalicen la incitación sectaria y racista, garantizar la igualdad de protección para todos los ciudadanos sin discriminación, apoyar un discurso nacional inclusivo en las instituciones oficiales y los medios, y exigir responsabilidades a quienes promueven el odio.

El papel de la sociedad y los medios

El papel de la sociedad y los medios consiste en promover una cultura de diálogo y respeto por la diversidad, apoyar un periodismo profesional y responsable, contrarrestar la desinformación y la incitación digital, empoderar a las organizaciones de la sociedad civil para trabajar en la concienciación y la reconciliación, negarse a participar o difundir discursos incitadores, denunciar contenidos de odio y reforzar los valores de ciudadanía y convivencia en la vida cotidiana.

ANHA