Las escuelas se convierten en refugios mientras las aulas son testigo del desplazamiento forzado

Los ataques llevados a cabo por facciones del Gobierno Sirio de Transición han provocado el desplazamiento forzado de decenas de miles de civiles, transformando las escuelas de espacios educativos en refugios improvisados donde las personas desplazadas sobreviven en duras condiciones humanitarias. Reporteros de la agencia ANHA documentaron parte de estos sufrimientos sobre el terreno.

Las escuelas se convierten en refugios mientras las aulas son testigo del desplazamiento forzado
Las escuelas se convierten en refugios mientras las aulas son testigo del desplazamiento forzado
Las escuelas se convierten en refugios mientras las aulas son testigo del desplazamiento forzado
Las escuelas se convierten en refugios mientras las aulas son testigo del desplazamiento forzado
Las escuelas se convierten en refugios mientras las aulas son testigo del desplazamiento forzado
Las escuelas se convierten en refugios mientras las aulas son testigo del desplazamiento forzado
Las escuelas se convierten en refugios mientras las aulas son testigo del desplazamiento forzado
Las escuelas se convierten en refugios mientras las aulas son testigo del desplazamiento forzado
Las escuelas se convierten en refugios mientras las aulas son testigo del desplazamiento forzado
Las escuelas se convierten en refugios mientras las aulas son testigo del desplazamiento forzado
Las escuelas se convierten en refugios mientras las aulas son testigo del desplazamiento forzado
Las escuelas se convierten en refugios mientras las aulas son testigo del desplazamiento forzado
Las escuelas se convierten en refugios mientras las aulas son testigo del desplazamiento forzado
Las escuelas se convierten en refugios mientras las aulas son testigo del desplazamiento forzado
Las escuelas se convierten en refugios mientras las aulas son testigo del desplazamiento forzado
Las escuelas se convierten en refugios mientras las aulas son testigo del desplazamiento forzado
Las escuelas se convierten en refugios mientras las aulas son testigo del desplazamiento forzado
Las escuelas se convierten en refugios mientras las aulas son testigo del desplazamiento forzado
Las escuelas se convierten en refugios mientras las aulas son testigo del desplazamiento forzado
Las escuelas se convierten en refugios mientras las aulas son testigo del desplazamiento forzado
Las escuelas se convierten en refugios mientras las aulas son testigo del desplazamiento forzado
Las escuelas se convierten en refugios mientras las aulas son testigo del desplazamiento forzado
Las escuelas se convierten en refugios mientras las aulas son testigo del desplazamiento forzado
Las escuelas se convierten en refugios mientras las aulas son testigo del desplazamiento forzado
Las escuelas se convierten en refugios mientras las aulas son testigo del desplazamiento forzado
Las escuelas se convierten en refugios mientras las aulas son testigo del desplazamiento forzado
Las escuelas se convierten en refugios mientras las aulas son testigo del desplazamiento forzado
Las escuelas se convierten en refugios mientras las aulas son testigo del desplazamiento forzado
Las escuelas se convierten en refugios mientras las aulas son testigo del desplazamiento forzado
Las escuelas se convierten en refugios mientras las aulas son testigo del desplazamiento forzado
Las escuelas se convierten en refugios mientras las aulas son testigo del desplazamiento forzado
Las escuelas se convierten en refugios mientras las aulas son testigo del desplazamiento forzado
Las escuelas se convierten en refugios mientras las aulas son testigo del desplazamiento forzado
Las escuelas se convierten en refugios mientras las aulas son testigo del desplazamiento forzado
Las escuelas se convierten en refugios mientras las aulas son testigo del desplazamiento forzado
Las escuelas se convierten en refugios mientras las aulas son testigo del desplazamiento forzado
Las escuelas se convierten en refugios mientras las aulas son testigo del desplazamiento forzado
Las escuelas se convierten en refugios mientras las aulas son testigo del desplazamiento forzado
7 February, 2026   12:59
 Newsdesk

Decenas de miles de personas desplazadas procedentes de las regiones de Afrin, Shahba, Alepo, Raqqa y Tabqa, obligadas a abandonar sus hogares como consecuencia de los ataques de las facciones del Gobierno Sirio de Transición, viven en condiciones extremadamente precarias dentro de refugios temporales instalados en escuelas que han dejado de funcionar como instituciones educativas para convertirse en centros de emergencia que acogen a familias que huyen de los crímenes de estas facciones.
Aulas que antes resonaban con las voces del alumnado se encuentran ahora abarrotadas de familias enteras.

Así lo documentó la cámara de la agencia ANHA durante una visita a varias escuelas transformadas en refugios en las ciudades de Girkê Legê y Derik, en el Cantón de Jazira.

Las personas desplazadas en estos centros carecen de los requisitos básicos para una vida digna. Las habitaciones sufren un hacinamiento extremo y una grave escasez de medios de calefacción, lo que convierte al invierno en una carga adicional, especialmente para las personas mayores y la infancia.

Decenas de familias comparten instalaciones sanitarias limitadas, enfrentándose a serias dificultades para acceder a agua limpia y a productos básicos de higiene, mientras que las mujeres soportan la mayor parte de la carga al intentar organizar la vida cotidiana en estas circunstancias excepcionales.

Los niños y niñas, privados de su derecho a la educación y obligados ahora a habitar las mismas aulas en las que estudiaban, padecen profundas dificultades psicológicas, aunque siguen siendo una pequeña fuente de esperanza para sus familias.

A pesar de los esfuerzos de las autoridades competentes y de la ayuda brindada por el pueblo del Kurdistán, tanto dentro del país como en el extranjero, las necesidades superan con creces los recursos disponibles.

Las personas desplazadas esperan que estos centros sean únicamente una solución temporal, mientras aguardan el regreso a sus hogares.

ANHA

DERIK

GRKI LEGE