Coalición internacional en Siria: acuerdo interno pospuesto

Coalición internacional en Siria: acuerdo interno pospuesto
13 November, 2025   18:44
Newsdesk

La adhesión de Siria a la coalición internacional contra el terrorismo no es un mero movimiento táctico pasajero, sino una apuesta estratégica de gran peso. Coloca al presidente al-Sharaa en un campo minado de desafíos internos en Damasco y somete a todo el Estado a una prueba histórica: ¿puede pasar de una lógica de dominación, botín y consolidación del poder a una de construcción basada en un nuevo contrato social nacional? 

La participación en una coalición internacional de tal magnitud obliga al sistema político a redefinirse; de una autoridad asediada dentro de un conflicto civil y regional a un Estado que busca recuperar su legitimidad contribuyendo a la lucha contra un enemigo global común cuyo nombre es el terrorismo transfronterizo.

Sin embargo, esta nueva legitimidad no puede derivarse únicamente de declaraciones diplomáticas; requiere profundas reformas estructurales dentro del país que preserven la dignidad, la diversidad y la autodeterminación de todos los sirios dentro de una patria unificada.

Esta apuesta, al parecer, depende de dos condiciones esenciales para su éxito y su consolidación interna:

En primer lugar, redactar una nueva constitución que se ajuste a una sociedad compleja y pluralista, donde etnias, religiones, sectas y culturas coexistan sin que un grupo domine a los demás.

Esta constitución debe romper con el modelo estatal centralizado y rígido establecido durante las décadas de gobierno baazista, en las cuales el régimen trató a la sociedad como una entidad monolítica gobernada desde arriba, en lugar de verla como un entramado de actores libres.

La constitución deseada no debe limitarse a proclamar la igualdad en sus enunciados; debe redistribuir los poderes entre el gobierno central y las regiones, reconocer los derechos colectivos junto a los individuales y abrir el camino hacia formas de descentralización política y administrativa, permitiendo a los diversos grupos verse como parte del Estado y no fuera de él.

De esta manera, la constitución se convierte en un pacto de confianza y reconocimiento mutuo, no simplemente en un documento jurídico superior.

En segundo lugar, integrar las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF) en la estructura del ejército nacional como unidades bien organizadas y operativas, ya que estas fuerzas, que cuentan con más de 120.000 combatientes -con mujeres representando más del 10 % de sus filas-, libraron feroces batallas contra el ISIS y aplastaron su presencia en vastas zonas del norte y el este.

Hoy representan un activo militar y una experiencia sobre el terreno que ningún Estado racional puede permitirse desperdiciar.

Integrar estas fuerzas en el establecimiento militar oficial, dentro de una visión clara de reforma del ejército, contribuirá a dos objetivos interconectados: en primer lugar, unificar las armas bajo una única autoridad legítima; y en segundo lugar, reforzar la orientación secular del ejército, liberándolo, en la medida de lo posible, de lealtades sectarias e ideológicas estrechas, además de transformarlo en una institución cívica que represente y proteja por igual a todos los componentes de la sociedad.

Entre una nueva constitución que reconozca el pluralismo y lo convierta en fuente de fortaleza, y un ejército nacional reestructurado que incorpore la experiencia de las fuerzas que combatieron el terrorismo sobre el terreno, la adhesión de Siria a la coalición internacional puede transformarse de un mero documento de marketing externo en una oportunidad histórica para reconstruir el país sobre bases más justas, estables y seguras.

Sin estas dos medidas estructurales, cualquier coalición internacional seguirá siendo una mera cáscara que cubra las minas ocultas en las profundidades del Estado y de la sociedad.

Artículo elaborado por Saeed Nashid, pensador, investigador y escritor marroquí.

ANHA