Las Unidades de Protección de las Mujeres en Siria se consolidan como un modelo excepcional de lucha feminista

La investigadora en asuntos árabes e internacionales Suha al-Baghdadi describió la experiencia de las Unidades de Protección de las Mujeres (YPJ) en Siria como “un modelo excepcional en la región”, destacando que estas unidades no solo fueron una fuerza militar, sino que evolucionaron hasta convertirse en un proyecto político y social que redefinió el papel de la mujer y consolidó su presencia como una fuerza activa tanto en el combate como en la construcción de la sociedad.

Las Unidades de Protección de las Mujeres en Siria se consolidan como un modelo excepcional de lucha feminista
2 May, 2026   09:53
Newsdesk

En una entrevista exclusiva, al-Baghdadi explicó que las YPJ demostraron su capacidad para participar en las líneas de frente más peligrosas, no como un elemento de apoyo, sino como un actor principal en la consecución de la victoria contra ISIS.

La dimensión política y social
Añadió que, en el ámbito político, las YPJ contribuyeron a consolidar un modelo representativo basado en la inclusión de las mujeres en los centros de toma de decisiones dentro de las áreas de la Administración Autónoma. Esto se reflejó en cuestiones como la justicia de género, la lucha contra la violencia y el fortalecimiento de la participación comunitaria.

El impacto simbólico de la experiencia
Al-Baghdadi subrayó que, más allá de su papel operativo, el impacto simbólico de las YPJ fue fundamental, ya que rompió los estereotipos sobre las mujeres en zonas de conflicto y las presentó como una fuerza capaz de defender y construir al mismo tiempo.

Riesgos de exclusión y marginación

También advirtió que cualquier intento de excluir a las YPJ debe entenderse dentro del contexto más amplio de la lucha de las mujeres en Siria. Señaló que estas unidades representan la acumulación de un largo proceso de lucha social y política, por lo que su debilitamiento o marginación podría interpretarse como una reproducción de los sistemas tradicionales de exclusión.

Explicó que las consecuencias no serían solo militares, sino también simbólicas y morales, lo que podría disminuir la confianza en la posibilidad de lograr avances feministas sostenibles en contextos de conflicto. Asimismo, podría generar un vacío en la representación femenina en futuras configuraciones políticas.

Una fuente de inspiración global

La investigadora afirmó que la experiencia de las YPJ se ha convertido en una fuente de inspiración para numerosos movimientos feministas en todo el mundo, especialmente en contextos de conflicto o en sociedades conservadoras.

Indicó que hablar del fin de su papel puede tener un doble significado: por un lado, podría interpretarse como el cierre de una etapa histórica vinculada a la lucha contra ISIS; por otro, podría enviar un mensaje negativo, sugiriendo que los modelos femeninos fuertes son temporales y dependen de circunstancias excepcionales.

La importancia de la continuidad

Al-Baghdadi enfatizó que el verdadero riesgo radica en que los movimientos feministas no solo se inspiran en los logros, sino también en su continuidad. Por ello, consideró fundamental preservar el legado moral y político de esta experiencia, incluso si sus formas o funciones cambian.

Las necesidades de la etapa actual

Destacó que las necesidades actuales ya no se limitan a la protección física, aunque sigue siendo importante, sino que abarcan un sistema más amplio que incluye seguridad jurídica mediante leyes que protejan a las mujeres, representación económica basada en la independencia financiera, participación política en los centros de decisión, así como apoyo psicológico y social, especialmente en sociedades que emergen de largos conflictos.

Transformaciones en la naturaleza de la lucha
Finalmente, señaló que la naturaleza de la lucha ha cambiado. Ya no se trata necesariamente de una lucha armada, sino de una lucha con múltiples herramientas: políticas, legales, mediáticas y culturales.

Explicó que la etapa actual exige una transición desde la lucha por la supervivencia hacia la lucha por garantizar derechos, y desde la resistencia hacia la construcción de instituciones capaces de proteger los logros de las mujeres a largo plazo.

Al concluir, afirmó:

“Lo que han presentado las Unidades de Protección de las Mujeres no es una experiencia pasajera, sino una etapa clave en la historia de la lucha feminista en Oriente Medio. El desafío hoy no es solo preservar esta experiencia, sino traducirla en logros duraderos que impidan que las mujeres vuelvan al punto de partida con cada nueva transformación política.”

ANHA