La escasez de agua agrava la carga que soportan las mujeres en Hasaka

Las mujeres de Hasaka afrontan grandes dificultades debido a la escasez de agua y esperan que la estación de bombeo de Alouk vuelva a funcionar para poner fin a los problemas y al sufrimiento que padecen.

La escasez de agua agrava la carga que soportan las mujeres en Hasaka
La escasez de agua agrava la carga que soportan las mujeres en Hasaka
La escasez de agua agrava la carga que soportan las mujeres en Hasaka
La escasez de agua agrava la carga que soportan las mujeres en Hasaka
27 June, 2026   10:31
Hasaka

Las mujeres de Hasaka soportan una pesada carga para cubrir las necesidades de agua de sus familias. Desde 2019, hace ya más de siete años, pasan diariamente largas horas bajo el sol esperando su turno para llenar recipientes de agua en los camiones cisterna.

El 7 de abril, la Autoridad de Energía de la Región de Jazira anunció que la subestación eléctrica de Dirbesiyê había vuelto a entrar en funcionamiento y que suministraba electricidad a la estación de agua de Alouk. Asimismo, informó de que se repararían las líneas eléctricas dañadas.

Una delegación integrada por representantes de la Autoridad de Energía de la Administración Autónoma, del Gobierno de transición sirio y de la Cruz Roja visitó conjuntamente la estación de Alouk, situada en Serêkaniyê.

Los habitantes de la ciudad de Hasaka y de sus zonas rurales, así como las personas desplazadas que viven en los campamentos de Serêkaniyê y Washokani, dependen del suministro de agua procedente de la estación de Alouk. Sin embargo, actualmente miles de familias continúan sin acceso al agua.

Una residente llamada Rehîma Osman declaró a nuestra agencia: "Todos los días voy al camión cisterna a las seis de la mañana y espero mi turno. Conseguir agua es muy difícil. La gente discute por el turno y las mujeres permanecemos durante horas bajo el sol esperando. Después nos vemos obligadas a cargar pesados bidones hasta nuestras casas. Mi vivienda está a unos 200 metros del punto de distribución. A menudo espero más de una hora y, muchas veces, el agua no alcanza para todos y regresamos con las manos vacías. No tenemos recursos para comprar agua y, desde que subió el precio del diésel, resulta aún más difícil".

Otra vecina, Fatma Naso, explicó: "Nuestra casa está a 100 metros del camión cisterna y tampoco podemos permitirnos comprar agua. Cada día tengo que hacer más de un viaje cargando bidones".

Por su parte, Israî Xidir contó que sale de casa a las cuatro de la madrugada para esperar su turno y regresa alrededor de las diez de la mañana. "En casa no tenemos depósitos de agua. Mis hijas y yo cargamos bidones todos los días para cubrir nuestras necesidades. En verano la escasez de agua nos afecta todavía más. Tengo cinco hijos y no dispongo de dinero para comprar agua", afirmó.

ANHA