Crisis sanitaria y abusos generalizados en la prisión de Adra

Las prisiones controladas por la oposición siria, en particular la Prisión Central de Adra, atraviesan una grave crisis humanitaria y sanitaria, marcada por un brote generalizado de sarna entre los detenidos, en un contexto de absoluta falta de atención médica e higiene.

Crisis sanitaria y abusos generalizados en la prisión de Adra
6 November, 2025   23:47
Newsdesk

Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, las condiciones sanitarias en los centros administrados por el Gobierno Interino Sirio han alcanzado un nivel crítico. Se informa de que los presos en Adra están siendo privados de tratamiento médico y sometidos a castigos sistemáticos y severos, en condiciones inhumanas.

El informe añade que las autoridades penitenciarias ocultaron a varios reclusos en celdas de aislamiento durante una visita del Comité Internacional de la Cruz Roja, impidiendo así que la delegación evaluara la verdadera situación de los detenidos.

Fuentes confirmaron que muchos presos han sido sometidos a torturas graves en celdas de aislamiento, lo que ha provocado fracturas de costillas y la pérdida de dientes a causa de las brutales palizas.

En las prisiones centrales de Adra y Hama, los reclusos también están siendo obligados a realizar trabajos forzados, participando en labores de renovación de las propias instalaciones —como retirar azulejos, demoler muros o transportar materiales— durante más de doce horas diarias, en condiciones degradantes.

Los informes destacan que los detenidos sufren abusos tanto físicos como psicológicos y son privados de una alimentación adecuada. Las raciones son insuficientes incluso para un solo día y, en ocasiones, se distribuye una única comida cada dos días.

Se estima que más de 8.000 personas permanecen recluidas en las prisiones bajo control del gobierno en Hama, Homs, Adra, Harem, Afrin y al-Ra’i, la mayoría de ellas detenidas durante al menos nueve meses sin cargos formales ni revisión judicial, en lo que los grupos de derechos humanos califican como detenciones arbitrarias.

Asimismo, se han documentado casos generalizados de extorsión: las administraciones penitenciarias presuntamente obligan a las familias de los detenidos a pagar sobornos para mejorar las condiciones de reclusión, permitir el ingreso de alimentos o facilitar la liberación de sus familiares.

Las organizaciones de derechos humanos han hecho un llamamiento urgente a la comunidad internacional para que intervenga, exija la apertura de todos los centros de detención a comités independientes de derechos humanos, garantice una supervisión transparente y asegure la liberación de todos los prisioneros que no estén implicados en delitos violentos, conforme a los procesos legales debidos.

ANHA