Escritor kurdo describe las opiniones de los sirios sobre la implementación del acuerdo SDF-Gobierno Interino

Un escritor y periodista kurdo ha explicado cómo ven los sirios la implementación del reciente acuerdo entre las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF) y el Gobierno Interino Sirio, haciendo hincapié en que representa un paso importante hacia una solución política. Sin embargo, señala que su éxito requiere una voluntad política genuina y una nueva cultura nacional para garantizar su aplicación práctica, fortaleciendo así la confianza y allanando el camino para un futuro más estable en Siria

Escritor kurdo describe las opiniones de los sirios sobre la implementación del acuerdo SDF-Gobierno Interino
12 March, 2026   10:21
NEWSDESK

Algunos sirios creen que las disposiciones del reciente acuerdo entre las Fuerzas Democráticas Sirias y el Gobierno interino sirio representan, al menos en teoría, un cambio cualitativo en la naturaleza de la interacción entre los partidos sirios y un paso que podría abrir la puerta a nuevos enfoques para resolver la crisis.

El acuerdo como un paso importante hacia una solución política

Con respecto a lo que alcanzaron las dos partes y el mecanismo para implementar el acuerdo y su impacto en el público, el escritor y periodista kurdo Ibrahim Ibrahim declaró que el acuerdo del 29 de enero entre las Fuerzas Democráticas Sirias y el Gobierno Interino representa un paso importante hacia una solución política en Siria. Hizo hincapié en que años de conflicto y división hacen que tales entendimientos sean una necesidad práctica para detener la fricción directa entre las diversas fuerzas, especialmente entre los kurdos de Rojava y las autoridades del gobierno interino, lo que permite un cambio de la lógica del conflicto a la búsqueda de un marco nacional compartido para gestionar el futuro del país.

La importancia del acuerdo va más allá de las disposiciones prácticas

Ibrahim señaló que la importancia del acuerdo no se encuentra únicamente en sus cláusulas prácticas y las medidas ejecutivas asociadas a ellas, sino también en el clima político y cultural que se espera que lo acompañe. Explicó que el éxito de cualquier acuerdo político en Siria hoy en día requiere, sobre todo, el desarrollo de una nueva cultura que difiera de la cultura política predominante que, a lo largo de décadas, ha arraigado los conceptos de exclusión étnica o sectaria y ha contribuido a producir crisis de confianza entre los componentes de la sociedad siria.

La necesidad de adoptar un nuevo discurso político y mediático

Destacó que una de las condiciones fundamentales para el éxito del acuerdo es la adopción de un nuevo discurso político y mediático que afirma a Siria como una patria para todos sus ciudadanos. Siria, señaló, no es ni un estado nacionalista cerrado ni un espacio reservado para una sola identidad; más bien, es un país de múltiples pueblos y culturas fundado sobre el principio de igualdad de ciudadanía y justicia entre todos sus componentes.

En este contexto, destacó un desafío significativo: la retórica política y mediática que todavía aparece ocasionalmente con un tono incitante hacia los kurdos en particular o hacia otros componentes sociales en general. Tal retórica profundiza los miedos acumulados entre estos grupos y socava la confianza necesaria para el éxito de cualquier acuerdo político.

Responsabilidad del gobierno interino

Ibrahim agregó que se esperaba que el Gobierno Interino tomara medidas claras para ir más allá del legado intelectual y político basado en el nacionalismo árabe excluyente o las alineaciones sectarias. En cambio, debería trabajar para promover un discurso nacional inclusivo que refuerce la idea de que Siria es lo suficientemente espaciosa para todos sus pueblos y ciudadanos.

Implementación lenta y sus causas

A nivel práctico, Ibrahim Ibrahim señaló que la implementación del acuerdo está progresando lentamente, y que algunas cláusulas que se suponía que habían visto un progreso tangible aún requieren un seguimiento serio. Hizo hincapié en que esta lentitud no se puede separar de la actual crisis de confianza entre las diversas partes, además de las complejidades del panorama interno sirio y regional.

Explicó que el continuo retraso en la aplicación de las cláusulas del acuerdo podría exponerlo al riesgo de erosión gradual y reproducir la atmósfera de duda y ansiedad que prevaleció durante los últimos años.

La importancia del monitoreo internacional

Ibrahim señaló que el monitoreo internacional, particularmente por parte de la coalición internacional liderada por Estados Unidos, es un factor crucial en esta etapa. La supervisión internacional seria y continua de la aplicación del acuerdo podría aumentar la confianza entre las partes, garantizar el respeto de los compromisos mutuos y evitar cualquier intento de obstruir el camino de los entendimientos. Además, la presencia internacional constituye un factor de equilibrio esencial dadas las complejidades de la realidad siria y ayuda a proteger el proceso político de volver a la lógica del conflicto.

Una oportunidad que requiere voluntad política y una nueva cultura nacional

Ibrahim Ibrahim concluyó afirmando que el acuerdo representa una oportunidad importante, pero que requiere una voluntad política genuina y una nueva cultura nacional para convertirse en un paso estable en el camino hacia una solución política en Siria. Hizo hincapié en que la cuestión no se trata simplemente de aplicar disposiciones técnicas o administrativas; más bien, implica la construcción de una visión nacional diferente basada en el reconocimiento del pluralismo, la consolidación de la ciudadanía y la justicia, y el cese de todas las formas de incitación política o mediática entre los componentes de la sociedad siria. Adoptar tal enfoque, subrayó, es una puerta de entrada necesaria para abrir un nuevo horizonte para un futuro sirio más estable y seguro.

Texto del acuerdo del 29 de enero

El acuerdo del 29 de enero, alcanzado entre las Fuerzas Democráticas Sirias y el Gobierno interino sirio y anunciado oficialmente el 30 del mismo mes, estipula un alto el fuego y el inicio de un proceso para redistribuir las fuerzas militares y las fuerzas de seguridad interna en al-Jazira y Kobani, junto con la integración de las instituciones y la confirmación de los empleados en sus puestos. También incluye garantías para el retorno de los desplazados, dentro de los esfuerzos destinados a unificar el territorio y reforzar la estabilidad.

ANHA